Las generaciones actuales son las más tecnológica y las mejores formadas de todos los tiempos, y a su vez enfrentan un exceso de información y de alternativas – y la mayoría de juegan en su contra -, por ejemplo; lo llamativo que es el mercado de consumo – y la satisfacción inmediata; contra la creciente perdida del poder adquisitivo.
Los jóvenes a la vez que observan la abundancia y el despilfarro de recursos a través del internet y en sus redes sociales; afrontan la escasa oferta educativa y la nula generación de empleos. De forma sistémica, no se observa la creación o fomento de políticas que alienten la inversión productiva. En Mexico los jóvenes observan un país gobernado desde la carencia, donde la formula es la dadiva.
A los 30 años, los jóvenes sigue sin poder independizarse, dada la dificultad de encontrar un empleo y acceder a una vivienda. El contexto es complicado para los ellos.
¿Serán los jóvenes capaces de planificar sus finanzas?
En México menos del 30% de los jóvenes se considera ahorrador.
Consecuencia de sus retos económicos, donde tienen que costear su vida independiente, rodeada de tecnología procurando no incurrir en desequilibrios financieros, y donde se ve lejano un plan a futuro en materia de ahorro.
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